lunes, 7 de enero de 2013

8.


    El llanto no cesa y me siento paralizada, como si no pudiera seguir. Me parece todo tan irreal… No es posible todo lo que ha pasado hoy, simplemente no puedo creerlo. Mi mente no concibe no volver a estar con Lucas, que no me vuelva a llamar “pequeña” o “princesa”, que no me abrace… No. Me niego a pensar que eso no suceda más, pero tampoco puedo volver arrastrándome para que salga conmigo. No es por orgullo ni ninguna tontería de esas, pero sé que él sabría que todo eso no es verdad, que solo lo hago para no perderle y no puedo hacerle eso, él no se lo merece.  Me resigno a pensar que eso es lo mejor para los dos, aunque una parte de mí sabe que eso no será cierto jamás…

   Supongo que me duermo, ya que cuando me despierto han pasado más de dos horas. Pienso en levantarme, pero enseguida cambio de idea. Al intentar hacerlo no puedo notar otra cosa que no sea un fuerte dolor que me oprime el pecho. No puedo sentir nada a parte de un vacío inmenso. El dolor no me permite pensar en otra cosa. Noto como algo dentro de mí se hace cada vez más grande, como un agujero enorme que se lo traga todo a su pasa, mis sentimientos, mis emociones, mis sueños… Todo se va de mí, se aleja poco a poco, como un suspiro.

   Al final consigo sentarme en la cama, pero es difícil, ya que al haber dormido encogida noto el cuerpo entumecido, y no me resultaba demasiado fácil moverme. Camino lentamente hacía el baño y me desvisto. Evito mirarme al espejo. En este momento no siento otra cosa que no sea odio por mí misma. Me doy una ducha rápida que me despierte un poco, aunque al final resulta ser peor, pues vuelvo a mi terrible realidad. Cuando salgo del baño veo que mi madre aún no ha vuelto y pienso en salir a dar una vuelta, a ver si eso me despeja un poco y me aclara las ideas.

    Cojo las llaves y salgo corriendo sin darme cuenta de si la puerta se ha cerrado o  no. No voy por el ascensor, sino que bajo corriendo, a la carrera. No podría soportar  verle, es demasiado pronto. Llego al parque que está a unas manzanas de mi casa. Ya ha anochecido y no queda casi nadie, salvo unos ancianos paseando juntos. Me siento en uno de los bancos y miro al vacío, intentando no pensar en nada. Me pongo los auriculares y marco la opción de: “Reproducción automática”. Al instante, llega a mis oídos una melodía suave y preciosa que reconozco a la perfección. Una lágrima baja lenta por mi mejilla sin que lo pueda evitar. Esa canción me trae demasiados recuerdos, la primera vez que la escuché con él, cuando me dijo que si supiera cantar me la cantaría, porque según Lucas, me define a la perfección. Entonces llega la parte que más me gusta y canto en un susurro… “You’ll never love yourself half as much as I  love you. You’ll never treat yourself right darling, but I want you to. If I let you know, I’m here for you. Maybe you love yourself like I love you…”

   Cuando la canción termina, cierro los ojos y los aprieto, prometiéndome a mí misma que seré fuerte y que intentaré lo que sea. En ese momento noto que alguien me mira fijamente y me giro sobresaltada. Veo a un chico un poco mayor que yo, rubio y con unos profundos ojos azules. Tiene una bonita sonrisa aunque algunos dientes no demasiado bien, pero eso no afecta a que siga siendo guapo. Cuando nota que le he visto y el salto que he dado empieza a reírse, aunque no parece que de mí. Se sienta conmigo en el banco y me da la mano.

   -Hola…-Dice con una voz preciosa.

   -Hola-digo secamente, no tengo ganas de hablar con nadie, ni siquiera con ese chico al que no conozco de nada-.

   -Lo siento si te molestaba que te mirara, pero es que me hacía una pregunta mientras lo hacía… ¿Cómo puede estar esa chica tan guapa llorando y sola? Me parece raro… ¿A ti no?-Me dice como si no se hubiera dado cuenta de mi tono, pero lo cierto es que me hace gracia, parece que hable con sinceridad.

  -Supongo que no soy tan guapa como dices…-Digo sin mirarle.

  -¿Cómo? No, no. Eso no me lo creo. He estado un rato mirándote y eres realmente preciosa, es más, eres la chica más guapa que he visto nunca-dice sonriendo, me río de su comentario, y como ve que no me lo creo se levanta y para a uno de los ancianitos que camina por allí-. Perdone señor, ¿podría ayudarme con una cosa? Verá, esta chica no se cree que sea preciosa. Dígame, ¿qué le parece a usted?

   Este chico… No me conoce, ni yo a él. ¿Por qué habla conmigo? ¿Por qué se interesa por mí? ¿Por qué le importa tanto? Pero no puedo negar que en las últimas horas es lo único que me ha hecho sonreír. El hombre contesta con una voz ronca que era de esperar, con un: “Sí, es muy bonita la niña.”

   -¿Ves? ¡Créeme! Y ahora tengo una duda más, ¿por qué llorabas?-Dice sin rodeos, sentándose de nuevo en el banco y mirándome con curiosidad.-Comprendo que no me lo quieras contar, en fin, no me conoces, pero piénsalo. ¿No es mejor así? Y mira, mis posibles respuestas a la pregunta son: alguien se ha muerto, en tal caso, lo siento mucho, o la que me imagino que será, un gilipollas te ha hecho algo.

   Menudas salidas tiene…Pero la verdad, es que me cae bien y aunque parece una tontería siento que puedo contárselo, lo que me ha dicho es cierto, si no le vuelvo a ver, ¿qué más da?

  -Por cierto… Me llamo Marcos-dice poniendo una de esas sonrisas perfectas-.

 

 

 

3 comentarios:

  1. 22 tkm wapa!!!
    es todo genial!!!!
    22 (L) 4ever
    4ever 4ever 4ever
    22 22 22 22 22 22 22 22 22 22 22
    (L)(L)
    casi m emociono y encima staba escuxando 1D cuando lo leia yo tbn qiero xicos asi en mi vida!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mariaa! Enserio te gusta? Gracias preciosa:) Te quiero 22.

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar