Creo que pasa una hora, aunque
puede que haya pasado más tiempo, no sé. Me levanto de la cama y voy al baño.
Camino lentamente, como con miedo a estropear algo más, a hacerlo mal, como si
al ir así sintiera menos daño del que verdaderamente siento. Me miro al espejo
y veo mis ojos, rojos e hinchados de tanto llorar. Me lavo la cara, como si eso
pudiera mejorar mi aspecto, ya que al mirarme de nuevo, no veo mejora alguna.
Vuelvo a mi habitación y abro el
armario. Cojo el pijama y me lo pongo,
supongo que hoy ya no saldré de casa… Entonces me acuerdo de que Lucas tenía
una sorpresa preparada para mí, pero creo que eso ya no lo tendrá en mente. Voy
a la cocina y busco algo para comer, aunque no tengo mucho apetito. Al final me
preparo un pequeño bocadillo de queso y me siento en el sofá. Enciendo la tele
y empiezo a buscar algo no muy deprimente para ver, aunque no tengo demasiada suerte…
En el primer canal hacen Notting Hill, “Solo soy una chica delante de un chico
pidiéndole que la quiera.” ¿Enserio? Parece que lo hagan adrede… Al final
decido poner la MTV y me pongo a cantar como una tonta letras que ni sé.
Y mientras lo hago pienso en
todo el día de hoy. Un día cualquiera, cuando me levanté lo único en lo que
pensaba era en ver a Lucas, como cada día de mi vida. Y ahora de repente siento
que lo he perdido, como lo que fuera que éramos hace un rato, pero también
siento que he perdido a mi mejor amigo… Entonces llaman al timbre. El agudo
sonido me saca de mis pensamientos y me obliga a volver a la realidad. Poco a
poco me levanto y voy a abrir la puerta.
-Hola-me dice mirando al suelo-.
-Lucas… ¿Qué haces
aquí?-Pregunto sorprendida.
-Necesito hablar contigo…-dice
mirándome ahora a los ojos.
Entra y nos sentamos en el sofá. Estoy
nerviosa y no paro de jugar con las manos. ¿Qué debo hacer? Es todo demasiado
confuso y no sé cómo comportarme. Él parece más decidido que yo y empieza a hablar
sin apartar sus ojos de los míos.
-Mira, he estado pensando y… No
sé por qué me he puesto así, no lo entiendo ni yo. Entiendo que te hayas puesto
así, aunque te juro que no hay nada entre nosotros, tan solo me pareció guapa,
ya está no hay más, en serio. Y claro que soy tuyo, aunque suene cursi o tonto,
cada parte de mí es tuya. Lo ha sido desde que te vi salir de tu casa con tres
años con ese vestido rosa…-dice sonriendo.
No sé qué decirle… En fin, si que
quiero que estemos bien pero algo me dice que no tendríamos que seguir… Le
miro, veo su sonrisa, me acuerdo de cada día que hemos pasado juntos, de lo
feliz que me ha hecho siempre y en que daría lo que fuera por ese chico.
Entonces lo entiendo.
-Lucas… Te quiero, te quiero
muchísimo, más de lo que he querido nunca a nadie… Y por eso mismo, no creo que
debamos seguir juntos… No puedo arriesgarme a perderte, a que empecemos a salir
y que algo salga mal y te vayas de mi lado, simplemente no puedo.
-Eso no pasará, princesa. No
dejaré que pase-dice tomando mi mano-.
-No puedes saberlo, y tampoco
prometerlo, las cosas se tuercen, los “para siempre” se rompen y todo sale mal.
Lo siento pero no. ¿No podemos seguir como hasta ahora?-Le pregunto suplicante.
-No creo que pueda verte cada día,
hablar contigo, estar a tu lado y no poder decirte a cada minuto lo que te
quiero. No voy a ser capaz…
Dicho esto se va. Me quedo
quieta, con miedo a moverme, sabiendo que por no arriesgarme a algo más lo he
perdido todo. Empiezo a notar pequeñas gotitas caer por mis mejillas…. Ya está,
le he perdido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario