martes, 1 de enero de 2013

6.


  El resto del día pasa lento y pesado. No atiendo a la mayoría de las clases, pero tampoco creo que importe mucho, en fin, es el último día antes de vacaciones. Estoy desando salir de esas cuatro paredes que me separan de Lucas, que me impiden estar con Lucía pero que por suerte me dejan lejos de esas tres brujas. Aún estoy mojada y no paro de estornudar, pero me da igual, no paro de pensar en lo que acaba de pasar y soñar con la sorpresa de Lucas. He pensado ir antes a casa para cambiarme pero no sé qué planes tendrá él, aunque no creo que le importe.
  Por fin suena el timbre, soy libre. Salgo corriendo de clase, tan rápido que casi tiro a mi profesora de geografía al suelo, pero salgo de allí antes de que sepa quién soy. Voy por todo el pasillo y llego a la clase de Lucía. Al rato sale con una chica que no había visto nunca. Es rubia y la verdad, es que bastante guapa. Voy hasta ellas.
  -¡Lucía!-Le digo, ya que no me ve.
  -¡Paula! Hola, ¿estás mejor?-Me pregunta con preocupación, parece que se haya olvidado de su acompañante.
 -Sí. Bueno, luego te cuento-digo sonriendo como una niña pequeña-.
 -Vale. Ah, te presento a Julia-me dice señalando a la rubia-. Es nueva, viene a partir del segundo trimestre pero hoy ha venido para conocer todo esto.
-Encantada-digo mirándola-. Voy a buscar a Eva. Te llamo luego.
   Y me voy, así, sin más. Esa Julia no me parece de fiar, pueden parecer tonterías, pero soy muy maniática con eso. Si alguien no te cae bien a primera vista, ¿por qué iba a hacerlo luego?
      Sigo el pasillo y bajo por las escaleras que me llevan al piso de abajo. Encuentro las clases de tercero de la E.S.O. y busco a mi amiga Eva. No es que tenga un año menos que yo, si no que repitió el año pasado. Nunca le ha gustado estudiar, ni es que esfuerce mucho,  pero sigue siendo una de las mejores personas que conozco.
 -¡FELICIDADES ABUELA!-Oigo que alguien me grita al oído, doy un salto, alarmada, y me froto la oreja. Me giro y veo a Eva riéndose de mí.
   Es bajita, morena y muy revoltosa, tiene la cara llena de pequitas, lo que le da un aspecto infantil, pero que al mismo tiempo hacen que esté muy mona. Además siempre se peina con una trenza más o menos bien hecha en el lado derecho.
      Le doy las gracias y la acompaño hasta la puerta. Le cuento lo de Lucas, y  también  lo de la nueva compañera de Lucía. Al final salimos del instituto y vemos a Lucas, Julia y Lucía en un pequeño grupo hablando. No sé por qué noto una punzada de dolor en el corazón, por muy cursi que pueda parecer. Miro a Lucas y sus ojos, que están puestos sobre la rubia y que la miran intensamente. Entonces llena de rabia voy hasta ellos y los interrumpo.
 -¡Hola!-Digo con un tono de suficiencia que habría preferido evitar.
-Hola, preciosa-me dice Lucas sonriendo, aunque no le prestó atención.
-¿Nos vamos ya?-Le digo tirando de él.
-Claro, claro. Adiós Lucía. Adiós Julia-les dice sonriendo a la última-.
   Andamos todo el camino hasta casa en un silencio incómodo. Lucas intenta hacerme hablar pero yo no estoy por la labor. Un par de veces intenta besarme pero yo lo esquivo con alguna excusa tonta. No me gusta ser celosa, además, hemos empezado hoy, ni siquiera creo que tenga derecho a no dejarle que mire a otras chicas, pero aún así me molesta. Llegamos a mi casa y voy a la habitación para cambiarme. Me encierro en el pequeño cuarto de baño y Lucas se tira en la cama.
  -¿Me vas a contar qué te pasa?
  -¿Qué? No me pasa nada-digo casi gritando-.
  -Paula, te conozco mejor que nadie. Dime, ¿qué pasa?-Dice cuando he salido del baño.
  -Julia… La miras muy… No sé cómo explicarlo… Como si te gustara, como si sintieses algo por ella… Y eso me hace daño…-Le digo evitando mirarle a los ojos.
  -Paula no seas tonta, y no te comportes como una cría, por favor-dice con enfado, pensaba que lo entendería-.
  -¿Qué no me comporte como una cría? ¡Si te la comías con los ojos!-Le grito, ahora ya sin ningún miedo.
  -¿Por qué eres  tan celosa? ¿Por qué no me escuchas cuando te digo que te quiero? ¡Tampoco es que sea tuyo ni nada de eso!
      Y tal como ha venido, sale de mi casa con un portazo. Al poco tiempo oigo otra puerta cerrarse, me imagino que la de la suya. Me tiro en la cama y comienzo a llorar, desconsolada. Lo he estropeado todo…




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