¡Lucas! ¿Qué hace él aquí? No
quiero salir y tampoco puedo, no puedo dejar que me vea así, estoy horrible…
-Vamos pequeña, abre…-me dice con
tono suplicante-.
-¿Cómo sabias que estaba aquí?-digo
de carrerilla para que no note que tengo la voz quebrada, aunque creo que no lo
consigo.
-Me lo ha dicho Lucía. Pensaba que
sería la única persona a la que querrías ver, pero ya veo que no-dice con
tristeza-.
No quiero que piense eso. Claro
que quiero verle. ¿Cómo no iba a querer? Si es la persona a la que más quiero
en este mundo, en la que más confío y por la que haría todo lo que quisiera.
No, no puedo dejar que piense eso. Abro la puerta poco a poco y al final salgo.
Lo veo cerca de mí, mirándome con
tristeza en los ojos, queriendo hacer algo para ayudarme, y mal al ver que no
puede. Y entonces hace lo único que en ese momento me ayuda. Me da uno de esos abrazos
suyos. Pongo mi cabeza en su pecho y empiezo a llorar, pero esta vez estoy
mejor que antes, porque le tengo a mi lado. Y en ese momento me doy cuenta. Le
quiero, siento tantísimas cosas por él que no me había dado cuenta.
-Venga mi princesa, no llores…-dice
acariciándome el pelo.
Me levanta la cabeza para que le
mire a los ojos. Esos ojos que he visto siempre, en los que me he perdido y me
he encontrado, donde he visto mi felicidad y sobretodo la suya. Entonces lo
hago. Vivo el momento. Me dejo llevar por mis deseos, por el impulso, y le
beso.
Al principio me resulta raro, noto
que está sorprendido y no reacciona, pero poco a poco siento como corresponde
mi beso. Y me sigue besando. Nos separamos poco a poco y nos miramos a los
ojos, quizá con vergüenza o por miedo a lo que él otro piense.
-Lo siento-le digo apartándome y
mirando el suelo-.
-¿Que lo sientes?-dice medio riendo,
¿por qué lo hace?- Pues yo no, es más, me ha encantado. Gracias por besarme ya,
no sabes cuantas veces me he reprimido de no hacerlo por miedo a que no
quisieras.
-¿Cómo? No te entiendo…-digo muy confusa, ¿entonces le gusto?
-Que te quiero tonta. ¡Te quiero!-dice riendo, y esta vez yo con él- Y me
da igual lo que digan esas idiotas, te seguiré queriendo siempre, como el
primer día en que te vi. Pero tú… ¿Tú me quieres?-susurra con miedo a oír la
respuesta.
-Por supuesto-y vuelvo a besarle, ahora más segura, segura de que él
quiere, que le gusta, y feliz por ello.-Por cierto, tengo curiosidad por esa
sorpresa eh, no se me olvida-le digo cuando ya nos hemos separado.
-Pues aún tienes que esperar un
poco. Pero ahora será más especial, ¿no?-me dice sonriendo.
Puede que no haya sido el lugar más
bonito ni el más romántico para nuestro primer beso, pero para mí ha sido
perfecto, no es que necesitara nada más que a él para que lo fuera. Nos
quedamos un poco más en el baño pero en seguida volvemos porque han empezado
las clases.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar