Desayuno lo más rápido de lo que
soy capaz y salgo al rellano corriendo, con tanta suerte que al abrir la puerta
me caigo de morros contra el suelo. Bff… Que daño. Entonces empiezo a oír una
risa, una risa muy conocida para mí. Y, ¿por qué no decirlo? Una risa perfecta.
La suya.
-¡Vaya! Parece que los años te
hacen aún más torpe, ¿eh?-me dice Lucas dándome la mano para que me levante.
-Que gracioso eres, ¿no te lo
habían dicho nunca?-Le digo molesta, ya de pie.
Entonces me abraza y me dice al
oído: “Vamos princesa, no te enfades.” Me separa de él y me mira a los ojos.
-Estás preciosa-me dice quitándome un mechón
castaño de la cara-.
Me pierdo en sus increíbles ojos azules y en
las palabras que me dice. Creo que ya entiendo porque piensan que somos algo
más, pero él siempre me ha tratado así y, sinceramente, me encanta que lo haga.
-Venga, que llegamos tarde-digo
metiéndolo en el ascensor y luego entrando yo-.
-¡Eh! Sin empujar-me dice entre
risas-.
Cuando entramos le doy al botón de
la planta baja y empiezo a mirarme en el espejo. Mis ojos son pequeños y
marrones, lo más comunes, ni en eso podía ser especial. Mi nariz, pequeñita y
respingona, bueno, podría decirse que es mona. Mi boca, ni pequeña ni grande,
simplemente normal. Dejo de mirarme y veo a Lucas por el espejo que me mira
sorprendido.
-¿Qué pasa? ¿Estás buscando
arrugas?-Me dice acercándose al espejo, a mi lado.
Me giro y él hace lo mismo. Ahora
estamos cara a cara.
-Mira, creo que aquí hay
uno-empieza a tocarme la parte de arriba de la nariz haciéndome cosquillas, lo
que hace que me salgan esas arruguitas que tanto odio.-Pero sigues mona, no te
preocupes-dice como si fuera algo de máxima importancia.
-Tonto, te recuerdo que tú eres
mayor que yo-le digo riendo y apartando su mano-.
Llegamos abajo y salimos a la calle.
El camino hasta el instituto se me hace corto, más que otros días, aunque
prefiero no preguntarme por qué.
-Adiós princesita-me dice Lucas al
llegar a la puerta-.
-Adiós-me voy a ir cuando noto que
alguien me agarra del brazo-¿Eh? Pero que…
-Lo siento enana, se me había
olvidado decirte que me esperes cuando salgas, ¿vale?-Y me da un beso en la
mejilla antes de irse.
Este chico… Cada vez me sorprende
más. Me voy a clase antes de que llegue la profesora. Matemáticas. Sin embargo,
las clases se me pasan rápido, pensando en la sorpresa de Lucas, hasta que
llega la hora del recreo.
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