sábado, 29 de diciembre de 2012

3.


    Desayuno lo más rápido de lo que soy capaz y salgo al rellano corriendo, con tanta suerte que al abrir la puerta me caigo de morros contra el suelo. Bff… Que daño. Entonces empiezo a oír una risa, una risa muy conocida para mí. Y, ¿por qué no decirlo? Una risa perfecta. La suya.
    -¡Vaya! Parece que los años te hacen aún más torpe, ¿eh?-me dice Lucas dándome la mano para que me levante.
    -Que gracioso eres, ¿no te lo habían dicho nunca?-Le digo molesta, ya de pie.
     Entonces me abraza y me dice al oído: “Vamos princesa, no te enfades.” Me separa de él y me mira a los ojos.
   -Estás preciosa-me dice quitándome un mechón castaño de la cara-.
   Me pierdo en sus increíbles ojos azules y en las palabras que me dice. Creo que ya entiendo porque piensan que somos algo más, pero él siempre me ha tratado así y, sinceramente, me encanta que lo haga.
   -Venga, que llegamos tarde-digo metiéndolo en el ascensor y luego entrando yo-.
   -¡Eh! Sin empujar-me dice entre risas-.
  Cuando entramos le doy al botón de la planta baja y empiezo a mirarme en el espejo. Mis ojos son pequeños y marrones, lo más comunes, ni en eso podía ser especial. Mi nariz, pequeñita y respingona, bueno, podría decirse que es mona. Mi boca, ni pequeña ni grande, simplemente normal. Dejo de mirarme y veo a Lucas por el espejo que me mira sorprendido.
    -¿Qué pasa? ¿Estás buscando arrugas?-Me dice acercándose al espejo, a mi lado.
 Me giro y él hace lo mismo. Ahora estamos cara a cara.
    -Mira, creo que aquí hay uno-empieza a tocarme la parte de arriba de la nariz haciéndome cosquillas, lo que hace que me salgan esas arruguitas que tanto odio.-Pero sigues mona, no te preocupes-dice como si fuera algo de máxima importancia.
  -Tonto, te recuerdo que tú eres mayor que yo-le digo riendo y apartando su mano-.
   Llegamos abajo y salimos a la calle. El camino hasta el instituto se me hace corto, más que otros días, aunque prefiero no preguntarme por qué.
 -Adiós princesita-me dice Lucas al llegar a la puerta-.
 -Adiós-me voy a ir cuando noto que alguien me agarra del brazo-¿Eh? Pero que…
 -Lo siento enana, se me había olvidado decirte que me esperes cuando salgas, ¿vale?-Y me da un beso en la mejilla antes de irse.
     Este chico… Cada vez me sorprende más. Me voy a clase antes de que llegue la profesora. Matemáticas. Sin embargo, las clases se me pasan rápido, pensando en la sorpresa de Lucas, hasta que llega la hora del recreo.

  

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