El sonido de un móvil me despierta. A oscuras, lo busco por toda la mesita de noche sin salir de la cama. Al final doy con mi Nokia y miro la hora. 00:00h, hace a penas una hora que me he acostado. Y, ¿quién manda un mensaje a estas horas? Lo abro y sorprendida, leo: "Enana, feliz cumpleaños. No puedo esperar hasta mañana para verte. Un beso enorme desde el otro lado de la puerta. Lucas." ¡Es verdad! Con tanto sueño que tengo no me acordaba... ¡Hoy cumplo 15! Y él se ha acordado... A veces me pregunto como puede llegar a ser tan increíblemente genial. Lucas es mi mejor amigo desde que tengo uso de razón. Mi vecino, el tonto del otro lado de la puerta, como solía llamarlo de pequeña.
Tiene un año más que yo y tenemos esa extraña relación de amigos-hermanos, aunque todas mis amigas dicen que parecemos algo más que eso. La verdad es que siempre me ha gustado o siempre le he querido, o solo le quiero como un amigo... Lo cierto es que no lo sé, tengo esa duda desde siempre. Lo único que sé a ciencia cierta es que él nunca pensaría en mí de ese modo. No soy lo que se dice preciosa, diría que ni siquiera soy guapa... Aunque él siempre me dice que no sea tonta, que ojala pudiera ver lo que él ve cuando me mira, y aún hoy sigo sin saber a lo que se refiere. Y luego está él. ÉL. Mi querido Lucas. Tan guapo, tan inteligente, tan seguro de sí mismo. Todo el mundo le quiere. Sería como ese chico de las películas americanas que se lleva a la chica guapa, ese que hace deporte, en fin, ese que nunca se fijaría en alguien como yo. Ha tenido tantísimas novias, mientras que yo no he tenido ni un novio, nadie que me hiciera sentir especial. Lucas siempre me dice que no tenga prisa, que cuando llegue el adecuado habrá valido la pena esperar...
Y así, pensando en cosas y cosas, me duermo...
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